sábado, junio 24, 2006

Las Moiras




Las Moiras son la personificación del Destino. Inicialmente, todo ser humano tenía su moira, pero luego el concepto se vuelve más abstracto y se convierten en una divinidad femenina. Su carácter es totalmente impersonal e inflexible como la concepción que tenían los griegos del Destino. Después de la epopeya homérica (La Ilíada y La Odisea), se institucionaliza la idea de tres Moiras: Átropo, Cloto y Láquesis. Su función es regular la vida de cada mortal, desde su nacimiento hasta su muerte, con ayuda de un hilo que la primera hilaba, la segunda enrollaba, y la tercera cortaba cuando llegaba el final de esa existencia.

Ellas son las que impiden que un dios intervenga en batalla, para evitar la muerte de un mortal, cuando ésta es ya su destino.

Las Moiras son hiijas de Zeus (dios de los dioses) y de Temis (diosa de la Ley) y hermanas de Las Horas. Según otra tradición, eran hijas de La Noche, como Las Ceres, por lo que pertenecían a la primera generación divina. En este caso, serían titánides (de la generación de lo Titanes).

Se las puede ver en conjunto con Ilitía que es la encarnación del nacimiento o con Tique que es lo mismo.

En Roma, equivalen a las Parcas, con la variación de que una preside el nacimiento, otra el matrimonio y la otra la muerte. También conocidas como las Tres Hadas.

viernes, junio 16, 2006

Cerbero


Hijo de Equidna y Tifón, Cerbero era el guardián del reino de los muertos. Homero le llama "el terrible perro del Hades" y la descripción mas frecuente que se hace de él, es que poseía tres cabezas, una cola de serpiente y en su lomo, fieramente erguidas, muchas cabezas de serpiente.

La misión de Cerbero era impedir que entrara ningún mortal vivo en los Infiernos, pero sobre todo, no permitir que ningún difunto saliera de allí.



Que se sepa, sólo dos veces dejó de cumplir su misión. Una, convencido o encantado por Orfeo que ayudado por los dioses y por la dulzura de su canto, logró entrar en el Infierno en busca de su amada Eurídice.

La segunda, cuando Hércules, en cumplimiento de uno de los trabajos a él encomendados por Euristeo, pudo reducirle con la fuerza de sus brazos y, medio ahogado, lo sacó al mundo exterior y lo llevó ante Euristeo, que horrorizado a la vista de un animal tan terrible, ordenó que de inmediato fuera devuelto al Hades.


Cerbero permanece encadenado ante las puertas del Hades, siempre vigilante, porque aquellos a quien los dioses han decidido dejar morir, no deben volver a la vida.